#14: Como Lágrimas en la Lluvia

¡Hoy finalmente vemos el aspecto de la tan cacareada Escuela de la Médula Ósea! Casi tan antigua como el mismo cuerpo, ¡lleva formando linfocitos B prácticamente desde el tierno pasado fetal! Ningún linfocito B es considerado tal sin no ha pasado previamente un largo periodo de formación en esta exclusiva escuela.

Y ¿qué es lo que aprenden los linfocitos B allí? Lo veremos después del verano, pero ya os
anticipamos que habrá anticuerpos de por medio, y como ocurría con los linfocitos T, se hace muchísimo hincapié en no atacar lo que no hay que atacar; es decir, el propio cuerpo.

Antes de empezar el verano, quizá sea el momento de realizar un pequeño resumen de lo que se ha ido explicado durante este año y medio de A Lymph’s Life. Porque por aquí han pasado muchas células, pero ¿Qué hemos aprendido hasta ahora?

Todas las células del Sistema Inmunitario nacen en la Médula Ósea, y , aunque no se parezcan en nada entre sí, provienen de una misma célula, la Célula Madre hematopoyética. Podemos ver algunas vicisitudes linfo-familiares en la Tira 2.

En función de las señales que reciban las células precursoras de las células del sistema Inmune, las células crecen, se dividen, maduran y se diferencian a unos tipos celulares u otros, como vemos en la Tira 3, La Hora del Bocadillo.

No todas las células del Sistema Inmunitario son completamente funcionales cuando nacen en la médula ósea. Mientras células como las células NK o los granulocitos en seguida son capaces de salir de la médula a luchar contra el enemigo, hay otras como los Linfocitos B y T que necesitan un largo periodo de formación o entrenamiento; vemos unas desgarradoras pruebas de esto en la Tira 4 y la Tira 5.

Los Linfocitos B sufren una educación férrea en la Médula Ósea, para aprender a diferenciar entre los elementos del propio cuerpo y las posibles amenazas, y eliminar las células B poco efectivas, defectuosas o autorreactivas. Lo podemos ver en la Tira 6 y la 7.

Por su parte, los Linfocitos T parten de la Médula Ósea hacia el Timo, donde se someten a un entrenamiento extremo al que sobreviven poquísimos. De esta manera se evita que las células T maduras ataquen al propio organismo y ataquen específicamente a las amenazas contra el cuerpo. En el Diario de Tim Munity de las tiras 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13 vemos cómo se entrena un linfocito T.

Y para acabar por hoy, veamos un pequeño esquema de dónde están ahora mismo los personajes de esta historia:

¡Feliz Verano!

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