#19: La clase de Ética:

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Si a alguien alguna vez ha pensado en la asignatura de ética como en una de las fáciles, es que nunca ha sido un linfocito B.

Como vemos, cada vez van quedando menos y menos alumnos en clase, y la cosa va a peor. Los pocos alumnos que han conseguido llegar a la clase de ética son los que en la clase de tecnología consiguieron montar con éxito su Inmunoglobulina, o su Receptor de Linfocitos B.

Pero parece que la clase de ética tampoco se saldará sin víctimas.

Camuflado bajo un inocente juego sociológico se encuentra un sistema para evitar que salgan a la circulación linfocitos B cuyos receptores se activen al entrar en contacto con elementos de células de nuestro cuerpo; es decir, es un sistema para evitar que haya linfocitos B que puedan atacarnos a nosotros.

El profesor, una célula del estroma (igual que la de la clase de tecnología) muestra fotos de células del organismo a los todavía inmaduros linfocitos B. De esta manera, los linfocitos cuyos receptores se activan son identificados como potenciales amenazas. Y claro, aquí no hay segundas oportunidades, quien levanta la mano muere.

Si os dais cuenta, esto se parece muchísimo a lo que ocurre con los linfocitos T durante su instrucción. En realidad en ambos casos ocurre lo mismo.

Así que vemos que tanta muerte y tanta selección, al final sólo tiene un objetivo. Formar linfocitos que funcionen y que no nos ataquen a nosotros mismos. 

¿Qué te parece el cómic?