#3: La hora del bocadillo:

Desayunando citoquinas !

En ésta y en las siguientes entradas vamos a ir muy despacio, ya que hay que repasar procesos en los que participan muchos componentes del Sistema Inmune, aparecerán muchos nombres, y puede ser difícil recordarlos todos.

Como hemos visto, a partir de una célula madre hematopoyética pluripotencial (la abuela en la mecedora de la anterior tira), en la médula ósea se generan múltiples tipos de precursores de células del Sistema Inmune. Cada uno de estos tipos celulares sufre un proceso de maduración que iremos viendo, uno por uno, más adelante. Sin embargo, existen algunos puntos en común.

En los inicios de estos procesos tienen gran importancia las señales que los precursores reciben del ambiente en el que se encuentran, es decir, de las propias células del órgano en el que nos encontremos (que se suelen llamar células estromales). Las señales son moléculas que van a favorecer que los precursores crezcan y se dividan, e inicien los procesos de diferenciación y maduración. Algunas de las señales son moléculas solubles, es decir, son liberadas por las células. Otras son moléculas que se encuentran pegadas en las propias células, y se requiere que los precursores entren en contacto con las células de su alrededor para que reciban estas señales.

Estas moléculas, que sirven para como vía de comunicación entre las células del sistema inmunitario se llaman citoquinas.

Las citoquinas

Hay muchísimas citoquinas diferentes, y cada una transmite un mensaje y produce un efecto diferente en la célula que las recibe. Algunas ayudan a la maduración y activación de las células del Sistema Inmune. Otras son como señales de alarma cuando hay algún peligro acechando en el organismo.

Por ejemplo, en la tercera viñeta vemos que uno de nuestros precursores está bajo la influencia de algo llamado GM-CSF, y el otro está recibiendo señales de IL-7. Solo sabiendo esto ya podríamos deducir, cual Sherlock Holmes, qué pueden ser de mayores estas jóvenes células.

GM-CSF;(Granulocyte/Macrophage Colony-Stimulating Factor)  o en español Factor Estimulante de Colonias de Granulocitos/Monocitos,  nos indica que esa célula madurará hasta dar lugar a un Granulocito o un Monocito, aunque de momento no podemos saber nada más.

IL-7 (interleuquina-7) es otra de las citoquinas que se conocen. La IL-7 en la médula ósea favorece el primer paso de la maduración de los linfocitos B, por tanto podemos deducir que nuestro joven amigo será, con el tiempo, un valiente artillero.

Todo esto parece bastante complejo, pero no os preocupéis, porque más adelante veremos en detalle qué son las citoquinas y otras moléculas similares, y repasaremos las más importantes.

La maduración en la médula ósea

Para finalizar tenemos que fijarnos en la última viñeta. Es importante saber que no todas las células sufren el mismo tipo de maduración:

  • Algunas pasan por largos procesos, con muchas etapas y muchas pruebas a lo largo del camino, como los linfocitos B y T. Esto es así porque los linfocitos T y B son muy específicos contra un determinado tipo de enemigo, y deben aprender a reconocerlo bien y distinguirlo de otros.
  • Otras, desde que aparecen, son más parecidas a lo que serán en el futuro y su maduración es más sencilla.  Son células más inespecíficas (no atacan sólo a un tipo de enemigo) y  aprenden más rápidamente sus funciones, como ocurre con el último precursor que aparece en la tira de hoy, que ya desde muy joven siente cierta tendencia a eliminar todo aquello que no reconoce como propio…

Y ya que hablamos de la última viñeta… ¿Qué es el MHC? ¡Lo veremos en detalle más adelante! O si estáis impacientes, lo explicamos brevemente en la sección de preguntas!

En la próxima entrada descubriremos que no todas las células precursoras del Sistema Inmune sufren estos procesos en la médula ósea, sino que algunas deben viajar por el organismo hasta otros tejidos para poder madurar y llegar a ser aguerridos soldados…

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