#Interludio 3: El terror de las cepas perrunas

 Empezamos el año con la última parte del EXTRA en el que introducimos al villano de la historia. En este tercer capítulo vemos cuál es el maquiavélico plan del virus Adolf Fever para hacerse con el cuerpo que nunca pudo conquistar.

En un inesperado giro de los acontecimientos, los descendientes de Adolf Fever abandonan el cuerpo. Y lo hacen para replegarse y organizarse en un organismo… ¡¡de otra especie!! Pero ¿Qué es exactamente lo que pretenden?

Los virus, las cepas y el mundo:

Los virus y las bacterias no son cosas que se manifiestan espontáneamente y de pronto nos infectan. Lo cierto es que están por todos lados. En el aire, en el agua, en nuestra piel, pelo, en los objetos del día a día. No nos alarmemos. La abrumadora mayoría de ellos son inocuos y no son capaces de producirnos ningún tipo de patología. Y la mayoría de los que consiguen penetrar en nuestro organismo y generar algún tipo de patología, generalmente los eliminamos antes de que ocurra nada.

A medida que los virus y bacterias se van multiplicando en otros individuos o incluso otros organismos, poco a poco pueden ir variando. Eso hace que, dentro de una misma especie de virus, puedan aparecer diferentes cepas. Estas cepas pueden tener propiedades ligeramente diferentes entre sí.

Las cepas y la virulencia:

Recordemos cómo se multiplican los virus:

cómo infectan los virus

Los virus entran en la célula y utilizan su maquinaria para que la propia célula produzca más virus. A veces, una misma célula está infectada por virus de la misma especie, aunque de cepas distintas. Esto hace que cuando la célula produce virus nuevos, en ocasiones pueda combinar fragmentos de las cepas que infectan a la célula. Así que los virus resultantes serán diferentes: combinarán características de diferentes cepas y formarán una nueva.  Esporádicamente, estas combinaciones de cepas, en ocasiones pueden resultar más patogénicas que las originales.

Explicación zoonosis y combinación de cepas

Veamos ahora cuál es el plan de los descendientes de Adolf Fever: Su plan es saltar a otra especie, en este caso un perro, y establecerse un tiempo allí. Con algo de suerte, a base de multiplicarse, conseguirán mezclarse con las cepas presentes en el simpático animal. Y si tienen aún más suerte, igual se genera una cepa virulenta que pueda ser dañina para humanos. De esta manera, podrían reconquistar el cuerpo del que han sido brutalmente desterrados y consumar la venganza.

Éste es un caso ficticio e inventado, pero es un ejemplo de algo que sí que ocurre en la vida real. Un caso llamativo fue la epidemia de Gripe A del 2009. En este caso, la cepa que trajo de cabeza a todo el planeta contenía material genético de cepas humanas, porcinas y aviares.

¡En el próximo número volvemos a la historia principal, después de este paréntesis!

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